¡DESPERTAD!

Soy un ciudadano sin filiación. No me gustan las etiquetas, pues pueden nublar el pensamiento. Prefiero tener la libertad de valorar la bondad o maldad de una propuesta o de una actuación por sí mismas, en lugar de aceptarlas o rechazarlas por venir de quien vengan.

Estamos viviendo un momento crítico y estamos dormidos. Somos incapaces de ver las señales que nos llegan anunciando un futuro, sino negro, cuanto menos muy gris: apoyo a lo privado en detrimento de la público; ataques a la libertad de expresión; soberbia del servidor que se cree intocable; tergiversación del mandato popular a través del voto, al convertirlo en cheque en blanco por cuatro años; revestimiento de infalibilidad en razón del cargo.

¡Qué buena es la crisis! Imagino a los próceres reunidos, frotándose las manos :

– “Ya tenemos el motivo para actuar. Convenzamos a estos miopes de que ante la falta de recursos, la solución es que los servicios públicos sean gestionados por la empresa privada. Repartámonos esos sectores que siempre tendrán clientela y gozaremos de dividendos de por vida.
¿Las pérdidas? Para ellos que nos pagarán dos veces: con sus impuestos y cuando vengan a disfrutar de la bondad de nuestros productos.
Que ¿ cómo nos los ganamos? Es sencillo. Les prometemos bajar la recaudación. Total, como vamos a pagar nosotros, harán falta menos impuestos. Y como estamos dando un servicio, el gobierno debe subvencionarnos; lo que unido a las aportaciones de los usuarios, siempre “voluntarias”, nos proporcionará los beneficios que nuestra clase se merece.
¿Los que no puedan pagar? Dejamos unas migajas de beficencia para que sean atendidos.No es que nos importen; pero, lo mismo se recuperan y los unimos al carro. Y , de todas formas, siempre serán consumidores potenciales: Por poco que gasten, algo dejarán.
¿Los que no entren por el aro? Nada mejor que una buena campaña de desprestigio, contando con que tenemos de nuestro lado las prensas, los altavoces , los micrófonos, las cámaras y las plumas sometidas. Serán vagos, maleantes, piojosos, agentes antisociales, perroflautas, tizaflautas, bataflautas. Demonizaremos sus actuaciones y procuraremos que sus propios conciudadanos se les echen encima. En último caso, tenemos la fuerza de la autoridad.
¿Qué necesitamos? Como estaría muy feo dar la cara, necesitamos alguien que nos haga el trabajo sucio: un gobierno afín. Les hacemos sentirse importantes, poderosos, intocables y que legislen por nosotros. Esto es pan comido.”

Hipnotizada la mayoría, parece que la razón está con los más. Aunque todos vean que el emperador va vestido, es necesaria la voz que denuncie sin miedo: “El emperador está desnudo”.

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Categorías:Uncategorized
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